Egresada de Pedagogía Básica cumplió una década enseñando matemáticas en Francia

Carolina Ortiz ingresó en 2003 a la carrera y desde 2008 ha ejercido la docencia en más de 15 escuelas en el país europeo.


Carolina Ortiz en un viaje a Irlanda.

Carolina Ortiz Masalán es egresada de la segunda promoción de la carrera de Pedagogía en Educación General Básica UDP. Lleva 10 años viviendo, perfeccionándose y trabajando como profesora de matemáticas en Francia, tiempo en el cual cursó un magíster en Ciencias de la Educación en Antropodidáctica en la Universidad de Burdeos, y aprendió a vivir en una cultura y sistema educativo diferente.

Ingresó a la UDP en 2003, cuando la carrera todavía pertenecía a la Facultad de Psicología y Educación, motivada por la experiencia de su hermana -que ingresó en la primera generación-, y por la importante presencia de las prácticas desde el inicio de la carrera.

Destaca su pasión por la didáctica, sobre todo de matemáticas, que la motiva a pensar en cambiar el mundo enseñando a pensar a los alumnos y desarrollando competencias más que enseñando solo conceptos.

Recuerda con cariño a sus profesores, algunos de los cuales continúan hasta hoy: “Fue la primera vez que vi que los profesores podían ser mediadores de conocimiento en la universidad también, y dejarnos construir experiencias”.

¿Cómo recuerdas tus años en la UDP?

Bajo la dirección del profesor Eduardo Cabezón, la base era la “investigación-acción”, un principio que me ha acompañado todos estos años como estudiante y profesional. Con la gran formación de profesores de la Facultad de Psicología y de Educación como Asmara Ramírez, Pilar Muñoz, Claudia Lagos, Rodrigo Cornejo, Sebastián Howard, entre otros, logramos construir una formación sólida, desde el análisis crítico y benévolo de nuestro quehacer.

¿Cómo llegaste a vivir y trabajar en Francia?

Cuando estaba terminando mi carrera fui ayudante de Didáctica de las Matemáticas de Asmara Ramírez. Ella me mostró una publicación sobre un llamado a concurso del Ministerio de Educación chileno y francés para ser asistente de español, es decir, trabajar en una escuela francesa (primaria, o secundaria) enseñando el español a los alumnos.

Postulé sin mucha esperanza, y poco a poco pasé pruebas y finalmente fui una de las elegidas que partió en septiembre del 2008, con un contrato de nueve meses en Burdeos para trabajar por la “Education Nationale” (el Ministerio de Educación francés).

¿Cómo fue la adaptación a un sistema educativo diferente al chileno?

Durante esos meses aprendí muchísimo del sistema educativo francés y sobre todo de la lengua francesa, pues cuando llegué sabía solo lo básico. Tuve la suerte (o mala suerte…) de trabajar en cuatro escuelas primarias de zonas prioritarias. Viajaba todo el día en bus, de un barrio a otro, conociendo la realidad de cada colegio y adaptándome a las necesidades de cada equipo educativo que encontré.

Lo más difícil fue hacer el Magíster en Educación, en donde era la única extranjera. Fue complicado, pues no conocía nada del sistema francés y estábamos analizándolo con los ojos de investigadores.

En Francia la organización del sistema educativo es completamente diferente, los niños entran a la escuela a los tres años, la formación de los profesores no tiene nada que ver con la nuestra y los niveles de estudio tampoco.

¿De qué manera tu formación en la UDP te ayudó a enfrentar este desafío?

La formación fue fundamental para mí. Las prácticas desde el primer año y la visión que tenemos de las distintas etapas del pre-escolar/escolar/adolescente y la didáctica que acompaña el aprendizaje sigue siendo una de las cosas que me caracteriza en mi quehacer diario. He trabajado en más de 15 escuelas, colegios y liceos, además de guarderías o “centres de loisirs” (de 3 a 6 años) en donde me tocó ser directora también.

La formación de profesores franceses no es igual que la nuestra, ellos luego de una licencia en filosofía o en antropología, por ejemplo, pueden pasar una prueba para ser profesores de Educación Básica. No pasan por las Escuelas de Pedagogía, ni de Educación, ni de Psicología, solo 2 o 3 meses de cursos intensivos de didáctica y parten a trabajar directo.

¿Qué aprendizajes valoras a lo largo de tu carrera como profesora?

Los aprendizajes que más valoro de mi formación son el de ayudar a desarrollar competencias más que conocimientos, además de los conocimientos que tengo sobre el trabajo con alumnos con necesidades educativas especiales (déficit atencional, discapacitados, entre otros).

Lo que me distingue de mis colegas es la capacidad de análisis de las necesidades de los niños en dificultad y la capacidad de adaptación. Esta es una de las bases de nuestra formación, y saber trabajar con todo tipo de público, adaptar y adaptarse. 

¿Qué recomendarías a los y las docentes en formación?

Recomendaría aprovechar cada segundo de la formación. Cada curso y cada cátedra tiene su razón de ser. Escuchar y observar a nuestros alumnos es la base de nuestro trabajo y no olvidar jamás que “UN PROFESOR JAMÁS TERMINA DE APRENDER”