Estudio devela cómo aprenden los Formadores de Profesores de Matemática a integrar la tecnología digital en la formación inicial docente

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Investigación de Monika Dockendorff (UDP) y Florencia Gómez (UC) caracterizó las trayectorias de aprendizaje de diez académicos en Chile, en un contexto marcado por nuevas exigencias curriculares y escasa política institucional de apoyo.

07 / 07 / 2026

¿Cómo aprenden los propios formadores de profesores a integrar la tecnología digital para preparar a los futuros docentes? Esa es la pregunta que aborda el estudio “Trayectorias de aprendizaje de Formadores de Profesores de Matemática para integrar la tecnología digital en la Formación Inicial Docente en Chile”, desarrollado por Monika Dockendorff, directora de Pedagogía Media en Matemática UDP, junto a Florencia Gómez (Pontificia Universidad Católica de Chile).

La investigación, publicada en la Revista Latinoamericana de Investigación en Matemática Educativa (Relime), busca llenar un vacío empírico. Aunque Chile actualizó sus estándares de formación inicial docente exigiendo competencias digitales más robustas a los futuros profesores, casi no existen estudios sobre cómo aprenden a integrarlas quienes forman a esos docentes. La literatura disponible se concentra principalmente en educadores de aula o en formadores de otros países, en contextos distintos a la realidad chilena.

Uno de los principales hallazgos del estudio es el rol estratégico que cumplen los Formadores de Profesores de Matemática (FPM). Según las autoras, estos actúan como verdaderos filtros o gatekeepers, determinando qué, cómo y cuándo los futuros docentes aprenden sobre tecnología educativa, influyendo directamente en las competencias digitales de generaciones completas de profesores.

A partir de entrevistas a diez formadores y utilizando el marco de Desarrollo Profesional Continuo de Kennedy (2014) junto con las estrategias de Goos y Beswick (2021), la investigación constató que los mecanismos de aprendizaje son heterogéneos y, en su mayoría, informales. Las investigadoras sostienen que este patrón de aprendizaje impulsado “desde abajo” por los propios formadores genera inequidades y limita las oportunidades de desarrollo profesional, especialmente en instituciones con menores recursos.

La publicación propone una tipología de cuatro categorías para describir cómo los formadores adquieren sus competencias digitales: modelos transmisivos, maleables, transformativos y de autoformación. Las autoras enfatizan que estas categorías no son excluyentes, sino que coexisten y se entrelazan en trayectorias profesionales diversas, demostrando que no existe un único camino para integrar la tecnología en la formación docente.

Un aporte distintivo del estudio es su enfoque disciplinar. Las autoras plantean que la integración tecnológica en la enseñanza de las matemáticas debe considerar tres dimensiones: la epistémica, relacionada con la construcción del conocimiento matemático; la didáctica, vinculada al diseño de experiencias de aprendizaje mediadas por tecnología; y la formativa, referida al desarrollo de las competencias necesarias para desempeñar este rol. “La competencia digital matemática es epistémica y didácticamente orientada: la tecnología debe subordinarse al razonamiento matemático y a la construcción de significados, trascendiendo el uso meramente instrumental”, afirma Monika Dockendorff.

El estudio también advierte una importante brecha institucional. Las investigadoras identifican una escasa mediación de las instituciones y la ausencia de políticas sistémicas para fortalecer la integración tecnológica, por lo que el proceso de actualización recae, en gran medida, en el esfuerzo individual de los formadores. “Existe una desconexión crítica entre las exigencias de los nuevos estándares para los futuros docentes y la ausencia de iniciativas nacionales que preparen sistemáticamente a sus formadores”, concluye la directora de Pedagogía Media en Matemática UDP.

Puedes leer el estudio completo en el siguiente enlace.