Director del CEDLE José Weinstein dictó clase a estudiantes de Pedagogía Básica

La presentación de académico trató sobre la confianza como factor clave para la mejora escolar y se realizó en el marco del curso Política Educativa y Liderazgo Pedagógico.

SONY DSCEn el marco del curso Política Educativa y Liderazgo Pedagógico, dictado en segundo año de la carrera de Pedagogía en Educación General Básica, el director del Centro de Desarrollo de Liderazgo Educativo (CEDLE), José Weinstein, dictó la clase “La confianza, factor clave para construir la nueva escuela”.

En la oportunidad se unieron las dos secciones del curso -a cargo de las académicas Julia Marfán y Rosario Rivero-, en el auditorio de la Facultad de Salud y Odontología, donde Weinstein comenzó su exposición ahondando en la “crisis de confianza” que se vive en Chile actualmente, para luego abordar algunas definiciones del concepto de confianza, las dimensiones y los enfoques que se le dan.

El punto clave abordado fue la necesidad de utilizar la confianza como instrumento para la mejora escolar. Respecto a esto, Weinstein ejemplificó la importancia de este concepto con dos imágenes: un pegamento, refiriéndose a la importancia de la cohesión entre estudiantes, profesores, apoderados y directivos, quienes forman la columna vertebral de un colegio; y en segundo lugar un lubricante, señalando que con confianza existe una mayor rapidez en la gestión. “Si no existe confianza, yo tengo que hacer todo más lento. Tengo que estar controlando permanentemente si las personas están haciendo  lo que tienen que hacer”, explicó.

Además, el académico sostuvo que uno de los grandes problemas que hay en las escuelas de sectores vulnerables es la falta de confianza y, junto con esto, expuso algunas de las conclusiones a las que ha llegado en algunos estudios. “Los docentes confían mucho más en los actores internos que en los externos de las escuelas, es decir, confían mucho más en los directivos y en los otros docentes que en los niños y apoderados”, dijo.

Finalmente, resaltó la benevolencia, honestidad, apertura, previsibilidad y la competencia como las cinco características que debe tener una persona para ser confiable. “Los docentes confían básicamente por la benevolencia, mientras que en los apoderados se desconfía por la competencia. Cuando los docentes opinan sobre las familias y los apoderados, los declaran incompetentes, como personas a las que no les interesa la formación de los niños y que no trabajan con el profesor”, manifestó.

A su juicio, esto pone a apoderados y profesores en distintas veredas, por lo que no se puede cumplir el círculo de la confianza y, por ende, se refleja en que no pueda haber mejora escolar y comunidades que estén cohesionadas, que funcionen ágilmente y que puedan crecer e innovar sin que un actor clave esté presente: “Ese es por lo tanto uno de los problemas relevantes que tenemos hoy en día: cómo se mejora esa confianza, especialmente en escuelas de sectores vulnerables. Eso pasa más que por aumentar la confianza entre los actores, directivos y docentes, por aumentar la confianza hacia la familia y su competencia”, concluyó.

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