Educación Parvularia realizó encuentro de supervisoras UDP y profesoras guía de Centros de Práctica

Se espera que próximamente se realice otra reunión para compartir instrumentos de evaluación, las rúbricas y los criterios que utilizan para hacerlo.

El pasado martes 15 de mayo se realizó un encuentro de Pedagogía en Educación Parvularia con supervisoras de la Facultad de Educación UDP y profesoras guía de los Centros de Práctica, para generar una retroalimentación entre ambas unidades. En la instancia estuvo presente la directora de la carrera, Ximena Paniagua, la académica Angélica Bello y docentes de escuelas, salas cuna y jardines infantiles.

La jornada se desarrolló durante la tarde y partió con una dinámica en la que todas las asistentes se presentaron para dar inicio a la actividad que tuvo como foco la práctica profesional de las estudiantes. “Nuestra invitación se enmarca en la valoración del espacio reflexivo asociado a la práctica en esta fase final, como el reconocimiento del lugar desde donde es posible la transformación y el cambio y  donde cristaliza de manera más auténtica la necesidad de articular la dimensión teórico y  práctica que se instala desde la propuesta formativa”, señaló Ximena Paniagua.

Uno de los puntos que se trataron fue la progresiva presencia de la carrera en centros de práctica pertenecientes al sector municipal, así como en jardines JUNJI y VTF, como una forma de ir consolidando el compromiso con la Educación Pública.

Además, Paniagua hizo hincapié en la práctica como un proceso nuclear en la formación docente, señalando que “El Plan de Estudios vigente desde el año 2015 da cuenta de esta valorización, en tanto propone una trayectoria de práctica que se inicia en el primer semestre, transitando de manera paulatina, desde actividades asociadas a asignaturas hacia una permanencia e inserción casi total en el centro educativo”.

Por otra parte, Andrea Castillo y Marcela Vargas, educadoras de párvulos del Liceo República de Brasil, relataron sus experiencias con practicantes de la Facultad de Educación a partir del 2015. “Empecé a mirar distinto a la estudiante en práctica, me empecé a dar cuenta que había un perfil que no había visto en otras estudiantes”, dijo Castillo, mientras que Vargas comentó que las alumnas las reeducaron y que “en algún momento nosotras dijimos «estas niñas son las educadoras para nosotras», entonces les tomamos un cariño gigante. A pesar de que todavía no eran colegas, eran más profesionales que nosotras mismas”.

Finalmente, la académica y supervisora de prácticas, Angélica Bello, presentó un diseño en triada que está compuesto por estudiantes, supervisoras y educadoras de los Centros de Práctica, para aclarar a las asistentes cuáles son las expectativas que la Facultad tiene de ellas. Un primer punto es la evaluación inicial, en la que Bello recomendó compartir la evaluación del trabajo con las estudiantes para que éstas se apropien de la información recolectada. El segundo elemento es el diseño de una propuesta didáctica para que las practicantes generen una unidad didáctica dentro del establecimiento educacional, seguido de la implementación de dicha unidad.

El último punto de este ciclo está compuesto de una evaluación final en la cual se reúne todo lo aprendido por las estudiantes para desarrollar mejoras en una próxima aplicación. “[Las alumnas] necesitan que ustedes puedan mirar la propuesta que nos hacen en términos evaluativos, que puedan conocer esa propuesta, que la puedan retroalimentar, que puedan tensionarlas. Pensamos que el rol que ustedes desempeñan aquí, saliendo de la propuesta y entrando a la implementación es clave, porque nosotras lo evaluamos, pero no tenemos el contexto, lo tienen ustedes”, afirmó Angélica Bello a las educadoras guías.

La académica expresó que para un próximo encuentro de supervisoras de la carrera y profesoras guía de práctica, esperan poder compartir el instrumental con que evalúan a las estudiantes, las rúbricas y los criterios que utilizan para hacerlo.

“Estamos convencidas de que el desarrollo de la Formación Práctica en la carrera permite cultivar la confianza entre los distintos actores involucrados en este proceso. Confianza en la formación, confianza en la posibilidad de que el terreno se transforme en el lugar donde aprendemos juntas/os y desde donde es posible construir y aportar a la formación inicial de nuestras futuras educadoras”, finalizó Ximena Paniagua.

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