Experta española Carmen Muñoz realizó charla sobre Enseñanza Temprana del Inglés

Con el objetivo de socializar hallazgos sobre la iniciación de la Enseñanza Temprana de Inglés (ETI), el PIAP invitó a nuestro país a la académica Carmen Muñoz, de la Universidad de Barcelona, España.

Karina Piña de PIAP junto a la invitada Carmen Muñoz.

Karina Piña de PIAP junto a la invitada Carmen Muñoz.

Con la participación de estudiantes de la carrera de Pedagogía en Inglés y la experta española Carmen Muñoz, el pasado martes 9 de mayo el Programa Inglés Abre Puertas (PIAP) del Mineduc realizó en la UDP una charla sobre la enseñanza temprana del inglés, orientada a profesores de la materia, en la cual se dieron a conocer los avances que ha tenido el programa desde su implementación en nuestro país y las metas cumplidas desde 2004 hasta la fecha.

En el auditorio de la Facultad de Psicología, Karina Piña, coordinadora nacional del PIAP, señaló que “el único programa que existe que atiende a un sector específico de aprendizaje es éste, que ya es un programa de Estado”. Recalcó que cuando Carmen Muñoz visitó por primera vez nuestro país, hace nueve años, solo mil establecimientos educacionales iniciaban la enseñanza de inglés en primero básico, en cambio ahora son alrededor de seis mil.

Además, contó que en 2004, las cifras arrojaban que en promedio, por cada escuela, rural o urbana, había 0,4 profesores de inglés, número que hoy aumenta a 1,3 docentes y en algunos establecimientos llega a dos. “Debemos considerar, eso sí, que hay aproximadamente 2100 escuelas rurales sin profesores de inglés. Es una tarea en la que estamos trabajando”, añadió.

En el primer período, hace nueve años, uno de cada 20 estudiantes egresaba de cuarto medio con nivel B1 – del Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas-, y hoy se aumentó a uno de cada seis. Piña asoció estos avances a la implementación del programa, recordando que “cuando los profesores hacen su clase totalmente en inglés, se notan muchos avances” y añadiendo que las mayores dificultades se encuentran en hablar y escuchar en el idioma extranjero.

La mirada internacional

Carmen Muñoz, académica experta en Lingüística Inglesa de la Universidad de Barcelona, licenciada en Psicología y Filología y Máster en la Universidad de Reading, es coordinadora del Proyecto BAF (Barcelona Age Factor) y ha investigado durante varios años la incidencia de la edad en la enseñanza temprana de inglés (ETI).

En su presentación, Muñoz puntualizó las razones positivas de la ETI, en las cuales distinguió tres tipos: la primera, de carácter cognitivo, que señala que el bilingüismo temprano tiene buenos resultados a nivel cognitivo; la segunda, de carácter biológico, que diría que hay un período privilegiado para la adquisición del lenguaje, desde los dos años de edad hasta la pubertad.

La tercera razón tendría un carácter lingüístico y dice que los niños y niñas que empiezan un aprendizaje temprano en un ambiente natural de inmersión, pueden alcanzar un estadio de nativos en la segunda lengua.

Ante esto, la académica explicó que el Proyecto BAF tuvo la motivación de analizar cómo operaba la enseñanza del inglés en un medio formal (establecimiento educacional) y qué tanto incidía la edad en ello.

El proyecto incluyó el análisis de más de 700 estudiantes, organizados en cuatro grupos con la variable de la edad de inicio de aprendizaje de inglés. Se compararon entre sí respecto a las horas de clase y se les hizo un seguimiento durante al menos dos años.

Las conclusiones generales reflejaron que los estudiantes que iniciaban el aprendizaje de inglés a mayor edad lo hacían mejor que los que empezaban más tempranamente y esta ventaja se debía a su madurez cognitiva.

Al respecto, Muñoz aclaró que los menores estaban más aptos que los mayores para aprender una lengua en un ambiente natural, pero en un ambiente formal, la lógica se invertía. El porqué de esta situación tenía relación que el ambiente natural era más lento y prolongado y el ambiente formal permitía algunos atajos y permitía un aprendizaje más rápido y motivante.

“Los niños son como una esponja, es verdad, pero si no hay agua que ellos puedan absorber entonces no pueden desarrollarse”, refirió respecto a la diferencia entre los ambientes naturales y formales. “Se necesitan, más o menos, 10 años para que el aprendizaje por inmersión permita un nivel elevado”, concluyó.

Finalmente, la investigadora española recalcó que a la larga no importa la edad de comienzo del aprendizaje de la segunda lengua, “sino que lo que hacen con ella y cómo los profesores trabajan ese aprendizaje”.