Facultad de Educación UDP inició programa de inducción para directores nóveles

Con un curso orientado a 12 mentores se inició el proyecto, que espera acompañar a 48 directores novatos a partir de marzo próximo.

Jornada inaugural del curso de inducción de mentores.

Jornada inaugural del curso de inducción de mentores.

Con un curso de inducción para 12 mentores, en el mes de enero se inició el “Programa de inducción a directores nóveles”, que la Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales realiza en el marco de un proyecto impulsado por el Ministerio de Educación en el ámbito del liderazgo directivo.

Este es un programa de formación rápida de mentores y acompañamiento de cuatro meses a directores novatos, el cual implementarán seis instituciones vinculadas a los centros de liderazgo impulsados por el Mineduc para fortalecer esta materia (Centro de Desarrollo de Liderazgo Educativo, y Líderes Educativos).

En esta línea, la UDP es la primera institución en poner en marcha el proyecto –bajo el alero del Magíster en Liderazgo y Gestión Educativa- que se inició el pasado lunes 16 de enero con un curso de inducción de 40 horas para los mentores que participarán en esta iniciativa.

“Esta es una Facultad que aprende, por lo tanto le gusta estar vinculada al sistema escolar, conectada a los colegios, a los desafíos de los directores y profesores, y por lo tanto este tipo de proyecto lo vemos como parte de la columna vertebral de la Facultad”, indicó en la ocasión el decano Horacio Walker.

Lina Peralta, coordinadora del proyecto, destaca esta iniciativa como innovadora, ya que actualmente en el país no existe un modelo de mentoría que pueda ser replicado para elaborar proyectos como este. En este contexto, explica que el curso impartido a los mentores se enmarca en dos líneas que son fundamentales para trabajar desde la lógica de las mentorías: “Un ámbito es la reflexión docente y la otra es mejorar las capacidades comunicativas. En este proceso desarrollamos una metodología de reflexión docente, que no es fácil, porque yo voy invitando al otro a hacer una reflexión acerca de su rol de director y eso está muy relacionado con un autoconocimiento personal, no solamente profesional, es lo que se denomina un vínculo dialógico”, manifestó.

Luego de concluir la fase de inducción de los mentores, en su siguiente etapa el proyecto abrirá 48 cupos para que directores novatos –con menos de dos años de ejercicio en su cargo- puedan inscribirse gratuitamente y optar al acompañamiento de un mentor, previo curso de inducción de 32 horas. Este proceso, que se iniciará en marzo próximo, se extenderá por cuatro meses y contempla cuatro horas de acompañamiento en terreno cada 15 días, más la implementación de comunidades de aprendizaje entre mentores y directores, vía plataforma online.

“La literatura internacional propone que la formación de directores, no solo de los novatos sino que en general, tenga un componente teórico con una bajada muy práctica, y ojalá con una formación en servicio. Es por esto que nuestra formación será en terreno, yendo hacia el lugar donde ocurre la vida cotidiana de la escuela. Este curso de mentores ha tenido lo mismo, un componente teórico, pero donde rápidamente se hace el análisis con episodios críticos del aula y de la escuela”, explica Lina Peralta.

El trabajo de mentoría

Una de las clases dirigida por el presidente del Instituto Paulo Freire en Chile, Rodrigo Vera.

Una de las clases dirigida por el presidente del Instituto Paulo Freire en Chile, Rodrigo Vera.

Marcelo Garrido, profesor en Biología y Ciencias y académico de la Facultad de Educación UDP es uno de los participantes del proyecto, en calidad de mentor: “Pienso que de una manera global es favorable que cualquier profesional tenga alguien que le ayude a mirar las cosas de manera distinta. Ahora, esto en la escuela es una necesidad vital. Me parece que es clave, porque los directores tiene que estar tomando decisiones todo el tiempo y muchas veces no tienen una red de apoyo suficiente para poder tomar las mejores decisiones, entonces pensar en un programa de mentoría para directores me parece muy relevante, porque podría reorientar, facilitar, y organizar mejor las tareas que el director puede desarrollar en la escuela”, manifestó.

Por su parte, Jacqueline Vargas, ex directora del colegio Montessori de Quilpué y una de las mentoras que participa en el proyecto, destacó esta iniciativa: “Valoro esta instancia como una gran oportunidad de aprendizaje, las dos semanas que estuve aquí aprendí mucho. El curso enriquece el conocimiento pero además invita a poder seguir preparándose y ampliando los conocimientos que uno trae. Desde ese punto de vista lo que se me ofreció fue súper significativo”, señaló.

Junto con esto, destaca algunos de los aspectos más valorables del proyecto hasta la fecha, como “el grupo de trabajo, muy rico en experiencia y en personalidades diversas, y para mí la diversidad enriquece. Además, los ponentes fueron muy claros en lo que estaban enseñando, con un alto grado de llegada con nosotros, fantásticos”.

En esto coincide Marcelo Garrido: “Creo que hay un enfoque claramente puesto en competencias comunicativas, es decir, cómo nosotros identificamos a alguien y somos capaces de comunicarle a ese alguien elementos propios y de la organización, para que él pueda tomar decisiones. La pregunta es, -y eso es lo que el taller aporta-, ¿qué es lo que el sujeto debe considerar para tomar decisiones?”.

“Como mentores podríamos colaborar a que el director pueda mirar las relaciones humanas, las emociones de las personas -que muchas veces las organizaciones no se consideran y que son tan determinantes- y es ahí donde nosotros podríamos colaborar a que el director se mire a sí mismo, y pueda generar un mejor desempeño en su escuela”, añadió.

Proyecciones del modelo

Algunos de los mentores que participan en el proyecto.

Algunos de los mentores que participan en el proyecto.

Sobre la necesidad de contar con programas como este, Jacqueline Vargas manifiesta que “yo creo que es necesario que se puedan seguir replicando, y que ese replicar se vaya nutriendo de la experiencia, lo que es muy importante. Hay que abrir esta visión de que solamente una persona puede dirigir o hacer las cosas, esa persona tiene que hacerlo teniendo en consideración no solo lo que tiene sino también lo que hay disponible. Este tipo de programas es necesario, pero también seguramente a futuro habrá que ir perfeccionándolo de acuerdo al contexto. Ojalá sea algo permanente, ya que debe haber un seguimiento del trabajo de mentoría”.

Con respecto a los desafíos de la segunda etapa del proyecto, que contempla la incorporación de los 48 directores novatos para comenzar el proceso de mentoría, Marcelo Garrido destaca que “tengo altas expectativas de este trabajo. Yo espero poder poner a prueba también mi capacidad de reflexión, mi capacidad de análisis, y mi capacidad de mirar situaciones no para resolverlas yo, sino que para orientar a otro y en el fondo mostrar una segunda mirada de un problema”.

“Igual tengo cierta ansiedad, porque como no hay experiencias previas ni un modelo de mentoría, nosotros estamos innovando en la medida que estamos en la práctica, haciendo el modelo. Entonces todo lo que nosotros hagamos es extremadamente relevante, tanto para la Facultad como para el CPEIP, para poder armar un modelo de mentoría. Hay seis universidades participando y las experiencias que tengamos serán críticas para poder levantar un modelo que a futuro se pueda proponer y usar”, puntualizó.

Finalmente, la coordinadora Lina Peralta proyecta el trabajo futuro para continuar los procesos de mentoría: “Está la disposición de la gente, porque evidentemente que sienten que es un territorio nuevo donde necesitan seguir coordinándose. Eso es novedoso, porque no estaba integrado al inicio del proyecto. Uno se sigue formando y cambiando cuando está en terreno, trabajando. Queremos hacer un seguimiento, es una propuesta que vamos a hacer al Ministerio también. Todo lo que va emergiendo de este curso es nuevo, y forma parte de la construcción de este modelo. Entonces hay cosas novedosas, que no estaban pensadas al inicio y se podrían incorporar”, concluye.