Por Paulina Pizarro, directora de Pedagogía en Educación Parvularia UDP
12 / 08 / 2020
La Directora de la carrera de Pedagogía en Educación Parvularia, Dra. Paulina Pizarro Laborda, entrega sugerencias sobre cómo celebrar el Día del Niño, así como también recomendaciones de estimulación temprana para preescolares y sobre cómo acompañarlos adecuadamente durante la pandemia.
Se acerca el Día del Niño, en el actual contexto ¿qué actividades podría sugerir para tener una celebración en casa?
Las recomendaciones para continuar esta etapa de transición para algunas comunas y desconfinamiento en otras para compartir en familia, es realizar algo diferente. Esto dependerá de qué gustos e intereses tienen los niños y niñas.
¿Qué tipo de estimulación temprana para preescolares se recomienda realizar en el hogar?
Lo más importante es tener una rutina diaria y dentro de la flexibilidad que siempre hay que considerar con niños y niñas pequeños, es intentar seguirla lo más posible. Esto es, por ejemplo, levantarse a una misma hora todos los días, vestirse y realizar una rutina de aseo general (bañarse, vestirse, peinarse, entre otros), luego tomar desayuno. Entonces, si todos los días hacemos algo así, un día especial sería tomar desayuno en un lugar diferente dentro del hogar. Creo que en estos momentos de encierro hay que procurar tratar que los niños y niñas estén alejados de las pantallas, dentro de lo posible. Es complejo controlar esto para los padres y madres que tienen que trabajar, entonces, en momentos que podamos destinarles exclusividad a ellos, valorar silencio, escuchar música clásica mientras realizan algún dibujo o juego que sea de interés del niño o niña. También involucrar a los párvulos en rutinas cotidianas, como colocar la mesa, ordenar su ropa, hacer pares con los calcetines, regar las plantas, todo esto favorece distintos aspectos cognitivos del desarrollo, así como también favorece su autoestima y sentimiento de eficacia, de colaboración y de autonomía que son claves dentro del desarrollo y aprendizaje de los niños/as.
¿Cómo se puede reorientar sus ansias por estar al aire libre y salir?
Es complejo, porque ya llevamos cuatro meses de cuarentena y a todos nos está costando estar encerrados. Creo que lo mejor es validar su sensación y decirles “entiendo muy bien que quieras salir” incluso empatizar con su sentimiento “a mí también me gustaría ir a la plaza”. Reconocer las emociones en uno mismo y los demás, y sobre todo, validar las emociones de los niños y niñas, les entrega herramientas para comprenderse a sí mismo y a los demás.
¿De qué forma se recomienda explicarles de manera más didáctica la situación actual? (encierro y proceso de desconfinamiento)?
Hay muchísimos cuentos que han salido durante este encierro y que explican muy bien lo que está ocurriendo. Finalmente, los niños y niñas tienen una capacidad de adaptación muy grande. Lo más importante en estos momentos es que los adultos que estén a cargo de los niños estén tranquilos, encuentren diversas maneras de diversión al interior del hogar y hagan de esta situación algo único. He escuchado a muchas madres y padres, por ejemplo, decirles que están haciendo historia y que son sobrevivientes! esto lo narran desde la aventura y la alegría y esperanza que implica una aventura propiamente tal. Entonces, nuestro lenguaje es muy importante, cuidarnos a nosotros mismos para estar bien para ellos.
La Directora de Educación Parvularia, para complementar lo anteriormente expuesto, además compartió algunas respuestas que desarrolló para un reportaje para el diario La Tercera:
¿De qué manera están conociendo el mundo los niños y niñas criados durante la pandemia?
Es complejo identificar esto, porque va a depender del contexto sociocultural en que esté inserto el niño o niña. Por ejemplo, si una familia tiene acceso a internet, esos niños o niñas podrán comunicarse con sus familiares cercanos o eventualmente con sus amigos a través de video-llamadas; o bien si tienen diversos recursos en sus hogares, como materiales para jugar, cuentos y libros infantiles, y un espacio para sí mismos, apoyados de un adulto que esté monitoreando lo que está haciendo, procurando darle tiempo para interactuar con él o ella, su conocimiento de mundo será mucho menos limitado, que por ejemplo, un niño que vive en una zona rural, donde su interacción con el mundo que lo rodea dependía básicamente de ir a la escuela. Creo que nos enfrentamos a una realidad desconocida, pues el mundo como lo conocemos hasta ahora, no había pasado por una pandemia mundial, y entre todos estamos construyendo esta nueva realidad, y así mismo también será cuando vuelvan a sus escuelas o jardines infantiles.
¿Cuáles son los riesgos de que los niños pasen la primera infancia aislados? A su vez, ¿cuáles son las implicancias de que se vinculen de otras maneras hasta ahora poco usuales para los niños?
Me parece que sí hay algunos riesgos de este confinamiento. Por un lado, los niños y niñas no sólo están solo en sus casas, si no que además están con adultos que están trabajando, sin apoyo de terceros para acompañarlos a jugar, a hacer sus tareas, a conectarse a internet, a conversar. La rutina es algo que los pequeños necesitan, los adultos también necesitamos rutinas, pero al estar 7×24 en nuestra casa, establecer una rutina implica un nivel de autorregulación muy grande por parte de los padres y madres. Eso por un lado. Por otro, como estos adultos están trabajando (estamos trabajando, tengo 2 hijas de 7 y casi 4 años), el acceso a las pantallas se podría volver un recurso de “emergencia” para disminuir la demanda que los pequeños implican. La creatividad es una cualidad ya bastante disminuida en la actualidad, y con esta pandemia podría verse fuertemente afectada. Sin embargo, también es una oportunidad y desafío tanto para educadores como para padres y madres, para aprender diversas maneras de entregar espacios para compartir, incluyendo la tecnología. Por ejemplo, pasar una tarde jugando con los niños y niñas a hacer origamis que puedan encontrar en internet es una buena forma de compartir, usar la tecnología y desarrollar diversas habilidades.
¿De qué manera podemos suplir esa necesidad básica de crear vínculos como para que no se sienta la ausencia?
Un aspecto que me parece clave, tanto en el aula como en el hogar, es que los adultos que están a cargo de niños o niñas estén tranquilos y autorregulados. Esto, le traerá calma y alegría a los niños/as. Sin duda que esto es un desafío, porque nunca antes estuvimos en esta situación, y esa tranquilidad no dependerá sólo de la voluntad de padres y madres, sino también de su propio contexto. Una manera podría ser las video-llamadas con sus familiares más cercanos; o por ejemplo, jugar a cocinar a través de estas video-llamadas. Esto requiere el apoyo de un adulto, pero es muy importante que nos demos el tiempo para “estar presentes”. Cada familia, con respeto y calma tiene el desafío de encontrar momentos de reunión familiar y con otros. Luego, tendremos el desafío y readaptarnos a reconfigurar estos vínculos cara a cara. Y pese a todo, los seres humanos tenemos la capacidad de adaptarnos, más los niños y niñas que aún están moldeando su cerebro y que son más resilientes de lo que pensamos. En una reciente entrevista de Boris Cyrulnik, considerado el padre de la resiliencia, compartió que resisten mejor toda esta pandemia quienes confían en sí mismo, dominan el lenguaje para contar lo que les sucede y además tienen una red de apoyo como familia y amigos. Los niños y niñas que tienen menos desarrollado su lenguaje, les costará más comunicar lo que les pasa, y es ahí donde como adultos, podemos darles herramientas para que se expresen: narrarles cuentos (hay muchas opciones en internet y si no podemos inventar historias) que hablen sobre sentimientos y sobre lo que está ocurriendo, hablarles mucho de lo que estamos haciendo, por ejemplo, si estamos cocinando, ir nombrando los ingredientes, que nos acompañen en las tareas domésticas, darles tiempo de exclusividad. Aprender a conocernos, tenemos la oportunidad de e-s-t-a-r en nuestro hogar, y eso, me parece algo muy valioso. Si nosotros podemos sentirnos bien, es muy probable que nuestros hijos e hijas se sientan bien.
¿Qué han sentido los niños en estos meses? ¿Cuáles han sido las emociones que han primado?
Me parece que esto está directamente relacionado con la realidad de cada familia. Lamentablemente hay muchos niños y niñas que viven en condiciones de vulnerabilidad de sus derechos, tanto a nivel físico (que pasan frío, hambre, maltrato físico, etc.), o a nivel psicológico (maltrato verbal, falta de cariño y bienestar mental y emocional), y para muchos de ellos la escuela era su refugio. El jardín infantil y la escuela son mucho más que la entrega de contenidos, y esto es algo que espero que todos estemos tomando nota, porque actualmente los contenidos curriculares están centrados en habilidades como lenguaje y matemáticas, y el desarrollo social y emocional tiende a verse en forma transversal, lo que significa que muchas veces queda fuera de la planificación. Entonces, lo que han sentido los niños y niñas en este tiempo ha sido diferente para todos. Y reitero, si los padres y madres, o cuidadores cercanos que están con los niños/as están tranquilos y a pesar de toda la situación hay momentos de alegría al interior del hogar, esos niños/as se sentirán tranquilos y alegres. En cambio, si están en un ambiente o clima hostil, es muy probable que se sientan ignorados, vulnerados, angustiados, y repercutirá sin duda en su autoestima y concepción de mundo.
Para los padres, ¿cómo lograr equilibrar entre los cuidados básicos a los que hay que atenerse y la salud mental futura de sus hijas e hijos?
Creo que una de las cosas más importantes que nos ha enseñado esta pandemia es que tenemos que ocuparnos del presente, y disfrutar, dentro de lo que se pueda, según cada realidad, que estamos viendo crecer día a día a nuestros hijos. Hoy, necesitamos cuidarnos para cuidar a nuestros hijos/as. Como adultos, recordemos que los niños/as aprenden jugando, y que nosotros como adultos les dibujamos su realidad. Darnos tiempo de exclusividad para ellos/as, por ejemplo, tomar desayuno con ellos y pasar al menos unos minutos para y con ellos antes de sentarnos a trabajar, hacer break durante la mañana, a veces con 10 minutos que estemos 100% con ellos, sin celular, sin contestar correos, sin estar en una reunión, les permite sentirse importantes y amados. Cuidar nuestra propia salud mental también es cuidar de su propia salud mental, dejar un día a la semana sólo para la familia. Compartir un cuento al día toma solo unos minutos y a los niños/as les gusta tanto, aprender nosotros también a disfrutar estos momentos. Un día a la vez y cuando tengamos que salir al mundo, esperemos que nos encuentre más unidos y con una relación más fortalecida y valorada.
